Recrudecimiento de sangría
económica en el sector autónomo del transporte de mercancías por
carretera.
Poco se habla ya
de los latifundismos andaluces de antaño. Latifundistas que junto al caciquismo
de la nación española sometían a las masas obreras a condiciones laborales
infrahumanas e insostenibles. Ahora, en el siglo XXI, recrudecen los flecos de
la desigualdad económica y laboral y encauzan a millares de familias a la usura
del poder económico, a la miseria y a la marginación. La usura que discrimina y
extermina al sector autónomo, sin embargo, no es casual ni fruto de la
providencia. La usura y la agonía que sufre el autónomo se concibe y pre-diseña
desde el propio Estado Español. El mismo estado, con diferentes colores
ideológicos, en la primera década de la democracia, años 80, abriría el abanico
del transporte autónomo para crear autonomías y cooperativas que ahora fulmina tan
despiadadamente.
El autónomo de
hoy se ha convertido en mueble desechable, al que hay que eliminar del mercado
o explotarlo hasta la saciedad para que voluntariamente abandone su actividad.
Aunque ojo, no todo es malo, y si ahora lo es se debe única y exclusivamente a
la desunión individualista del propio autónomo. A estas alturas de vasallaje
capitalista y estatal en que las víctimas del transporte autónomo y las pymes
se cuentan a millares han surgido voces silenciosas y gritos afónicos que la
ministra de Fomento tendrá que solventar en muy breve plazo de tiempo. No en
vano, la ministra de Fomento debe de estar a punto de rectificar la
discriminación e impotencia desleal que imparte sobre el sector marginado porque
así se lo exige la comunidad internacional. En tal sentido se mueven hilos de muy
buena costura para cuyo fin han intervenido distintos organismos: el defensor
del pueblo nacional, las asociaciones de transportistas, “el comité nacional
del transporte”: raro e inocuo, no cabe duda, cuyos miembros destacan entre las
grandes áreas empresariales. De su dejadez, sin embargo, se desprende que no están
a favor de los autónomos sufridores bajo el yugo impositivo. Aunque a pesar de
la destacable incompetencia que despilfarran hacia la fragilidad autónoma, no
desean quedarse fuera de la foto y apoyarán los cambios que se avecinan y
pronto conoceremos, presuntamente a beneficio del transportista autónomo y las
pymes.
EJEMPLO: El parlamento europeo presiona a Fomento para
que España adopte y adapte una inminente rectificación que aúne semejanzas de
legalidad y amenaza con sanciones al gobierno de España. Los partidos políticos
mayoritarios: PP y PSOE, han levantado la voz y elevado el asunto al parlamento
español. Los acontecimientos que se vienen dando desde enero 2014, sin embargo,
no son causa de generosidad empresarial ni mucho menos estatal. Los cambios que
se avecinan se deben a la labor de un pequeño partido político que ha destapado
y denunciado el asunto ante la comisión europea. El tribunal de la competencia,
por tanto, exige e insta al gobierno español a que desarrolle la normativa y la
equipare a igualdad legislativa europea, etc...
La ministra de Fomento, por el contrario, adormece
aun cuando es conocedora de los requerimientos europeos desde el año 2009. Pese
a ello, más lejos de equiparar la normativa a la legislación europea tensa la
cuerda fiscal y laboral a millares de autónomos transportistas. Por tanto, a punto
de cumplirse un año desde que entrara en vigor la fatídica modificación de la
LOTT se recrudece el calvario económico e impositivo que discrimina al
transportista, le aleja de la igualdad condicional que cualquier actividad
conlleva en el marco productivo y le acrecienta la penuria, la esclavitud, la
miseria y la insostenibilidad. Millares
de transportistas autónomos, sin embargo, exponen la vida, duermen en las
cabinas de sus camiones, sufren deficiencia higiénica, se mal-nutren de
conservas a falta de ingresos y caen como moscas en las cloacas de la miseria. Además,
en multitud de casos pierden casa y vehículo a manos de las financieras ante la
imposibilidad del sostenimiento económico que conlleva su actividad.
La participación del autónomo en el sector del transporte,
sin embargo, es puramente esencial para garantizar el funcionamiento global de
la economía nacional. El problema marginal radica en el abuso y la imposición
comercial de las grandes empresas del sector de la logística y el transporte.
El poder económico maneja el mercado a su capricho mientras se enriquecen a placer
en detrimento de la agonía y la esclavitud que imponen al sector autónomo. La
agonía, sin embargo, recrudece porque enraíza en la dejación del propio autónomo:
si dejara de ostentar el individualismo y la indiferencia y se mojara y uniera
su fuerza con el colega, el amigo y el vecino, no cabe duda, él mismo se
fortalecería, colocaría un muro infranqueable entre el explotador y los
intereses colectivos del sector, evitaría el intrusismo del capitalismo
despiadado que le oprime y le causa martirio y desánimo particular y familiar.
Los autónomos, no en vano, lideran el 82%
del sector del transporte. El resto, el 18% de la flota, lo regentan las grandes
empresas del sector. Estas empresas, sin embargo, se enriquecen a lo bruto en
perjuicio del atormentado, aglutinan los medios de producción del autónomo en provecho
propio, se deshacen de las flotas internas, despiden a los asalariados, se
mueven por la usura comercial e imponen precios y condiciones a la baja. La
unión, sin embargo, hace la fuerza y si esa fuerza se diera entre los
autónomos, por sí misma evitaría el atropello comercial y humano; se repartirían
beneficios, se invertiría en maquinaria, beneficiaría a las familias y a la
seguridad vial y conllevaría un reparto económico más equitativo a la sociedad
en general. Con la unión de la fuerza, por
tanto, se colocaría un muro de máxima resistencia para la defensa económica,
laboral y familiar del más débil. Aunque ojo, si el autónomo persiste en la
individualidad y en la indiferencia, en contrario, acrecentaría la
vulnerabilidad y favorecería la usura de las grandes empresas del sector del
transporte y de la logística en general que le premiará con picotadas de buitre
hambriento sobre carroña inerte, moribunda.
A tal fin hago un
llamamiento general a todos los autónomos del sector del transporte de
mercancías por carretera, desde el primero hasta el último; a los que tienen
tarjeta o autorización a su nombre y a los que no la tienen. Sea cual sea la
condición individual de cada cual están sufriendo las penurias, al igual que
los compañeros que se sientan sobre los mandos de un camión y emprenden el camino
al azar del destino. Me dirijo, por tanto, a los que están en estimación directa
como a los que están en módulos (por poco tiempo: 2015.) A tal fin hago un
llamamiento a los camioneros en general y a los transportistas de todo
rango en particular. A los que ya se han bajado del camión por la
insostenibilidad del yugo, la opresión y el condicionamiento del sistema
neoliberal. Pese al dolo, digo a todos ellos que existe una medicina
combativa y provechosa que es gratuita y se llama unión: “si todos los
afectados nos uniéramos para defender nuestros valores seriamos imparables,
respetados y valorados, sin lugar a dudas. Con la fuerza de la unión, además, colocaríamos
un muro robusto que serviría de contrabarrera, así como de defensa económica,
laboral y familiar para un sector marginado. A tal fin recuerdo un dicho,
argumenta mi ya estimada, aunque casi desconocida amiga, Marina Ramírez,
luchadora implacable por la defensa de la dignidad económica y social de los
transportistas asalariado, autónomos y pymes; y siempre aplica al sector del transporte
de mercancías por carretera: “divide y vencerás”. Este refrán, frase o dicho popular
refleja la importancia de la unión obrera que aun naciendo de lo minoritario
recrece a lo mayoritario y destapa y se defiende de la usura de las grandes
áreas comerciales que mueven los hilos del país, ultrajan los intereses de
nuestras familias y minan nuestra propia dignidad de clase social y obrera.
Si persistimos en la
individualidad y la indiferencia seguiremos cavando nuestro propio pozo,
favoreciendo la usura de las grandes empresas del sector del transporte y de la
logística en general. En consecuencia debemos de saber y valorar hasta dónde
nos lleva tal indiferencia por causa de la individualidad: la desunión nos
arrastra a indefensión y a situación de miseria laboral colectiva, social y
familiar. El artículo 35 de la Constitución Española y el 23 de la Declaración Universal
de los Derechos Humanos, sin embargo, expone, entre otros: toda persona tiene
derecho a un trabajo digno y suficientemente renumerado… Pese a ello, en el
marco de la regulación española se vulneran los derechos más básicos y
fundamentales de los transportistas autónomos. Por tanto, es nuestro
deber unirnos y agruparnos en defensa de un transporte digno que recobre
nuestra dignidad y aporte un futuro de esperanza a los que vienen detrás o están
de camino. Por ellos y por nosotros, y por la dignidad obrera, debemos recobrar
lo que fuimos y ya no somos: trabajadores autónomos con dignidad personal y profesional
reconocida y valorada.
Desde la premisa de “la unión hace la
fuerza” saludo a los compañeros y compañeras del transporte autónomo a quienes
agradezco me hagan partícipe de tan grata labor humanitaria a beneficio del
sector del transporte autónomo y asalariado y a los millares de familias que lo
sufren.

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