domingo, 17 de noviembre de 2013

IDEALISMOS DE IZQUIERDAS Y DERECHAS ADENTRADOS EN SANGRE AZUL Y ROJA


 

IDEALISMOS DE IZQUIERDAS Y DERECHAS ADENTRADOS EN SANGRE AZUL Y ROJA

 

El socialismo español abanderado por Alfredo Pérez Rubalcaba abandona el barco de la burguesía para retomar las riendas del progreso de las izquierdas de antaño, cuyo  origen se remonta al último tercio de finales del siglo XVIII. Es hora, por tanto, de recordarle a la sociedad en su conjunto y a la jienense de mi cuna en particular que la definición política que diera nombre a los contrarios del conservadurismo ideológico y lucharon por la igualdad de las clases sociales para remedio de la sociedad más vulnerable tiene origen francés. Las trabas de la burguesía, sin embargo, derivaría a los progresistas a distintas revoluciones anticapitalistas bajo denominación de sangre roja: hombres de piel curtida, expuestos a la suciedad, al sudor y al sacrificio del trabajo.

La diferencia del color sanguíneo e ideológico bajo denominación de “rojo político” puede deberse al contraste del esfuerzo físico cuando aumenta el oxígeno y colorea la sangre que discurre por las arterias. La definición de sangre “azul noble”, por el contrario, puede venir motivada por la pasividad y el confort del privilegio feudal y aristócrata que recayera en la burguesía de la nobleza: privilegiados de piel pálida y hombres poco expuestos a los designios del trabajo. Por cuyo motivo dejarían traslucir la visión de multitud de venas sanguíneas azuladas, propias de la comodidad, distantes del sudor, de las inclemencias meteorológicas y del sacrificio humano.

Ambas definiciones: izquierda y derecha política, respectivamente, provienen de la Asamblea Nacional Constituyente que se celebró el once de septiembre de mil setecientos ochenta y nueve (11/09/1789) en la nación vecina (Francia) tras la revolución francesa en la que se impuso veto absoluto a los privilegios reales. La definición nace en el momento en que el presidente de la asamblea nacional conmina a los diputados a postrarse a su izquierda o derecha según estuvieran a favor o en contra de reanudar los derechos dinásticos. Los diputados progresistas tomaron posición a la izquierda del presidente mientras los partidarios de la realeza se colocaban a la derecha. De ahí proviene la definición ideológica de izquierda y derecha y también brotarían las definiciones originarias que motivan las acepciones de sangre azul y roja.

            Desde el separatismo opositor de las izquierdas con respecto a las derechas tradicionalistas que venían rigiendo a través de la doctrina del denominado Antiguo Régimen (conservador, dominante, religioso e impositivo), las izquierdas reciben de las derechas todo tipo de apelativos contrarios a la buena acción política, económica y social. El progreso social igualitario, sin embargo, contrariamente a la oposición de las derechas continuará buscando el progreso, la igualdad y la equidad de la sociedad. Tres fórmulas que bien dosificadas habrían de distanciar a los privilegiados del poder en beneficio del conjunto de la masa social igualitaria.

El diccionario de la DRAE, (Diccionario de la Real Academia Española) sin embargo, en julio de 2010 agrega nuevas palabras al gran libro y en una de sus acepciones interpreta que la ideología de “Rojo político” deviene de revolución: 4. Adj. En política, radical, revolucionario. U. M C. S., mientras que para la moderación de las izquierdas lo denomina de “rojillo”. Caso de Felipe González –aporta quien suscribe-, quien recientemente criticara el acercamiento progresista a los orígenes de su creación y apostara abiertamente por la “rosa”: logotipo que conlleva a la moderación de las izquierdas. Sin embargo, parece irrisorio que mientras la población más vulnerable recibe el yugo de la miseria, la marginalidad y los recortes sociales, Felipe, el socialista de la “rosa” haga alarde de riqueza particular –propia de un sangre azul burgués- y se compre una finca más grande de la que adquiriera el propio Francisco Franco Bahamonde en tierras de Venezuela “por si despertaban los rojos de las cloacas de la miseria, se le subían a la chepa y tuviera que poner tierra de por medio”.

Los tiempos de ahora no son los de antaño, no faltaría más. El bienestar que trajo la marginalidad de antaño, sin embargo llegó, se disfrutó, no arraigó y esfumó. Para los tiempos de ahora, no obstante, vuelven los fantasmas de la miseria y de la degradación humana: la marginal. Entre la que se percibe la brutalidad del yugo impositor que históricamente diseñara la burguesía de sangre azul y vertiera en fruto de cosecha desigual sobre la sociedad marginal. A consecuencia, para motivarse a sí mismos y convencer al populacho de la necesidad de un cambio radical, cargan todo tipo de maldad sobre la igualdad progresista. Para subsanar el augurio del mal añaden que deben usar la privatización de las empresas de alto interés económico y social para conseguir el logro de su propia rentabilidad. Ello, sin lugar a dudas, parece una estrategia conservadora que recrecerá el coste de los servicios, los distanciará del disfrute de la masa social y esfumarán centenares de logros  que vinieron arropados en las luchas desiguales que protagonizara la soberanía popular.

El ejemplo más palpable de la actualidad político-empresarial de la nación española lo encontramos en las triquiñuelas de las empresas concesionarias de la basura madrileña. Entre las compañías del tripartito que pujaran a la baja para conseguir la contrata institucional figura una que lidera un jienense que no ha dudado en sumarse al carro de la marginalidad para mordisquear el ya escaso pastel que recae sobre la clase obrera e imponerle una rebaja salarial del 43% en unos sueldos mil-euristas. Ello retrotrae a la clase obrera a tiempos posteriores a la Revolución Industrial cuyo origen es posterior a la propia definición ideológica de izquierda y derecha política y también diera motivo a las definiciones de sangre azul y roja. Algunas de las empresas españolas glorifican el conservadurismo y contratan las concesiones institucionales a precios de basura para después mordisquear el salario que perciben los basureros que limpian la mierda que genera la sociedad, las familias de los opresores y sus filiares y sustentan las arcas del bienestar empresarial.

 

Agustín Conchilla

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