IDEALISMOS DE IZQUIERDAS
Y DERECHAS ADENTRADOS EN SANGRE AZUL Y ROJA
El socialismo español abanderado
por Alfredo Pérez Rubalcaba abandona el barco de la burguesía para retomar las
riendas del progreso de las izquierdas de antaño, cuyo origen se remonta al último tercio de finales
del siglo XVIII. Es hora, por tanto, de recordarle a la sociedad en su conjunto
y a la jienense de mi cuna en particular que la definición política que diera
nombre a los contrarios del conservadurismo ideológico y lucharon por la
igualdad de las clases sociales para remedio de la sociedad más vulnerable
tiene origen francés. Las trabas de la burguesía, sin embargo, derivaría a los
progresistas a distintas revoluciones anticapitalistas bajo denominación de
sangre roja: hombres de piel curtida, expuestos a la suciedad, al sudor y al
sacrificio del trabajo.
La diferencia del color
sanguíneo e ideológico bajo denominación de “rojo político” puede deberse al contraste
del esfuerzo físico cuando aumenta el oxígeno y colorea la sangre que discurre
por las arterias. La definición de sangre “azul noble”, por el contrario, puede
venir motivada por la pasividad y el confort del privilegio feudal y
aristócrata que recayera en la burguesía de la nobleza: privilegiados de piel pálida
y hombres poco expuestos a los designios del trabajo. Por cuyo motivo dejarían
traslucir la visión de multitud de venas sanguíneas azuladas, propias de la
comodidad, distantes del sudor, de las inclemencias meteorológicas y del
sacrificio humano.
Ambas definiciones:
izquierda y derecha política, respectivamente, provienen de la Asamblea
Nacional Constituyente que se celebró el once de septiembre de mil setecientos
ochenta y nueve (11/09/1789) en la nación vecina (Francia) tras la revolución
francesa en la que se impuso veto absoluto a los privilegios reales. La
definición nace en el momento en que el presidente de la asamblea nacional conmina
a los diputados a postrarse a su izquierda o derecha según estuvieran a favor o
en contra de reanudar los derechos dinásticos. Los diputados progresistas
tomaron posición a la izquierda del presidente mientras los partidarios de la
realeza se colocaban a la derecha. De ahí proviene la definición ideológica de
izquierda y derecha y también brotarían las definiciones originarias que
motivan las acepciones de sangre azul y roja.
Desde
el separatismo opositor de las izquierdas con respecto a las derechas
tradicionalistas que venían rigiendo a través de la doctrina del denominado Antiguo
Régimen (conservador, dominante, religioso e impositivo), las izquierdas
reciben de las derechas todo tipo de apelativos contrarios a la buena acción
política, económica y social. El progreso social igualitario, sin embargo, contrariamente
a la oposición de las derechas continuará buscando el progreso, la igualdad y
la equidad de la sociedad. Tres fórmulas que bien dosificadas habrían de
distanciar a los privilegiados del poder en beneficio del conjunto de la masa social
igualitaria.
El diccionario de la
DRAE, (Diccionario de la Real
Academia Española) sin embargo, en julio de 2010 agrega
nuevas palabras al gran libro y en una de sus acepciones interpreta que la ideología
de “Rojo político” deviene de revolución: 4. Adj. En política, radical,
revolucionario. U. M C. S., mientras que para la moderación de las
izquierdas lo denomina de “rojillo”. Caso de Felipe González –aporta quien
suscribe-, quien recientemente criticara el acercamiento progresista a los
orígenes de su creación y apostara abiertamente por la “rosa”: logotipo que
conlleva a la moderación de las izquierdas. Sin embargo, parece irrisorio que mientras
la población más vulnerable recibe el yugo de la miseria, la marginalidad y los
recortes sociales, Felipe, el socialista de la “rosa” haga alarde de riqueza
particular –propia de un sangre azul burgués- y se compre una finca más grande
de la que adquiriera el propio Francisco Franco Bahamonde en tierras de Venezuela
“por si despertaban los rojos de las cloacas de la miseria, se le subían a la
chepa y tuviera que poner tierra de por medio”.
Los tiempos de ahora no
son los de antaño, no faltaría más. El bienestar que trajo la marginalidad de
antaño, sin embargo llegó, se disfrutó, no arraigó y esfumó. Para los tiempos
de ahora, no obstante, vuelven los fantasmas de la miseria y de la degradación
humana: la marginal. Entre la que se percibe la brutalidad del yugo impositor que
históricamente diseñara la burguesía de sangre azul y vertiera en fruto de cosecha
desigual sobre la sociedad marginal. A consecuencia, para motivarse a sí mismos
y convencer al populacho de la necesidad de un cambio radical, cargan todo tipo
de maldad sobre la igualdad progresista. Para subsanar el augurio del mal
añaden que deben usar la privatización de las empresas de alto interés económico
y social para conseguir el logro de su propia rentabilidad. Ello, sin lugar a
dudas, parece una estrategia conservadora que recrecerá el coste de los
servicios, los distanciará del disfrute de la masa social y esfumarán centenares
de logros que vinieron arropados en las luchas
desiguales que protagonizara la soberanía popular.
El ejemplo más palpable
de la actualidad político-empresarial de la nación española lo encontramos en
las triquiñuelas de las empresas concesionarias de la basura madrileña. Entre
las compañías del tripartito que pujaran a la baja para conseguir la contrata institucional
figura una que lidera un jienense que no ha dudado en sumarse al carro de la
marginalidad para mordisquear el ya escaso pastel que recae sobre la clase
obrera e imponerle una rebaja salarial del 43% en unos sueldos mil-euristas. Ello
retrotrae a la clase obrera a tiempos posteriores a la Revolución Industrial
cuyo origen es posterior a la propia definición ideológica de izquierda y
derecha política y también diera motivo a las definiciones de sangre azul y
roja. Algunas de las empresas españolas glorifican el conservadurismo y
contratan las concesiones institucionales a precios de basura para después
mordisquear el salario que perciben los basureros que limpian la mierda que genera
la sociedad, las familias de los opresores y sus filiares y sustentan las arcas
del bienestar empresarial.
Agustín Conchilla

No hay comentarios:
Publicar un comentario