CIUDADANO ALICANTINO SIENTE INDEFENSIÓN EN LA OFICINA MUNICIPAL DEL CONSUMIDOR
Un vecino de Alicante manifiesta que se personó el día 1 de abril 2009 en la Oficina Municipal de Información al Consumidor, donde pretendía interponer una reclamación ante los funcionarios de las oficinas que se ubican en la C/ Mayor, 39, contra la suministradora de Gas Natural: de reciente implantación en distintos puntos de la barriada de Virgen del Remedio. El ciudadano argumenta que es la primera vez que se dirige a las oficinas municipales a exponer una reclamación, y visto lo visto, también objeta que ha sido la primera y será la última vez que lo haga. Antes de lo mencionado, cuando el ciudadano llega a la estancia municipal y toma número de orden, confunde la mesa nº 2 con la colateral; por cuyo despiste es verbal y fríamente amonestado, así como reconducido entre palabras de reproche por el funcionario que le habría de atender. Hasta aquí todo va bien: un traspié y un reniego lo da cualquiera… Aunque lo grave, y presuntamente inusual, estaría por llegar y llegaría cuando el propio ciudadano, que seguro de sí mismo, se había dirigido a las oficinas municipales a denunciar una presunta indefensión, engaño o ultraje económico en factura de Gas Natural. Para cuyo menester y defensa de sus intereses, aunque en tan rancio panorama, abre la carpeta y aporta un dossier de documentos… A los pocos minutos, manifiesta, que advierte, bajo su propia perplejidad, que la mirada y los modales de incredulidad del funcionario, aunado a la desconfianza que muestra en su faz, ante el ciudadano que expone, documenta y reclama contra Gas Natural, es bastante anormal. La faz del funcionario denota distancia creíble ante la versión de un ciudadano que denuncia o reclama por sentirse agraviado ante una acción de la suministradora Gas Natural; e incluso bajo aparente desconcierto y de muy distante amistad, manifiesta, que el funcionario dice al ciudadano que es la primera vez que alguien se queja de Gas Natural en las oficinas municipales del consumidor. En consecuencia, el paquete de documentos que aporta al funcionario empieza a resbalar entre sus manos y entre susurros, descontentos y al trasluz de poca esperanza, seriedad y análisis real, aumentan los murmullos y el dialecto, a la esquiva. Entonces comienzan a proliferar, con más claridad, manifiesta, los inconvenientes verbales y esquivos ya mencionados; hasta el punto que después de recibir distintas negativas y movimientos de cabeza en incredulidad, “in-justificaciones” y recelos, y en inapropiado trato en mesa nº 2. El ciudadano sale murmurando ante la mirada de los funcionarios, ajenos a la intervención del primero. Y descontento, ofendido, humillado y como perro asustadizo “con el rabo entre las piernas” alcanza libertad y aire de la calle donde ahoga su pena y su dolor.
El vecino reclamante, ciudadano alicantino en cuestión, contrata los servicios de Gas natural acogido a oferta promocional en gratuidad de instalación, derechos de contratación y equipos necesarios, a excepción del alquiler del contador y el pago de Gas estrictamente consumido. Ello lo lleva a cabo a través de una representante de Gas Natural que captada la clientela de la multinacional “bajo argucias, según se desprende de la primera factura, ref. 10642626 de 229,88 €, de falsa publicidad y manifiesto engañoso. Y también pudiera desprenderse de la documentación global que el ciudadano aportara a la oficina del consumidor, y en idénticos modos y cuantías aporta a la editora, de quien solicita divulgación en beneficio y defensa del consumidor alicantino. Ante tal agravio, en cambio, el ciudadano manifiesta que siente y padece el engaño maligno socio-publicitario que mana de una importante multinacional. Una multinacional que a través de su representante difunde y contrata servicios promocionales en oferta de gratuidad, derechos de contratación, instalación y demás utensilios y enseres para uso de Gas Natural, bajo implícita sospecha de falsedad que deriva en confusión por engaño premeditado o encubierto que después trasluce en manifiesto ultraje público de promociones fantasma que van en detrimento al derecho del ciudadano. Para cuyo auge de confianza y mala fe, además, la representante captadora de clientes adosaría ante los ojos del nuevo cliente, así lo manifiesta, una pegatina de gratuidad en formulario de contrato: causa de confianza individual para la captación y alta de nuevos clientes. Aunque a posteriori, en factura de cargo, se desprendería la malicia y la falsedad publicitaria, a lo que añadimos la promesa verbal de que la factura de Gas Natural siempre sería de inferior coste mensual al tradicional de la bombona de Gas Butano. Aunque dado el caso, lo que no se entiende es la controversia ni el desprecio o el desinterés absoluto, así como la justificación y la esquiva del funcionario municipal de la oficina del consumidor. Con cuyo actuar salvaguarda la presunta irregularidad de la suministradora de Gas Natural, con anonimato de práctica de contratación perniciosa para el ciudadano. A cuya mala acción, en presunto uso de la mala fe, adosa una pegatina de gratuidad en “aparatos eléctricos” y hace constar en formulario de contratación que la gratuidad promocional sólo surtiría efecto en caso de que el cliente cause alta en Gas Natural. Por tanto, y con la presunta prueba en lo mano, el desinterés y la incredulidad del funcionario municipal deja en indefensión al ciudadano consumidor, sin sopesar posibles consecuencias de interés global y comunitario. Con ello pudiera retrotraer al consumidor a tiempos remotos y dejarlo a merced de los intereses de una operadora multinacional que, bajo presunción maliciosa, entre otras tácticas impropias, se dedicara a ofertar aparatos eléctricos inservibles en gratuidad, para bajo engaño captar clientela que use Gas Natural: aunque los aparatos en oferta no se obtienen ni se necesitan, sino son los de tipo y utilidad de Gas Natural.
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